Y simplemente éramos tú y yo, en un simple supermercado, en una plaza de una ciudad haciendo cola para pagar nuestras compras. Mi tarjeta de crédito fue rechazada, la cual cosa me extraño mucho al yo poseer mucho dinero, pero tú eso no lo ibas a saber, ya que solo éramos 2 extraños. Tú estabas de camino a el fracaso y yo camino a el éxito, aún así, decidiste pagar mis compras. A raíz de eso nos conocimos. Me distes tu numero y a la semana yo ya te había llamado. Quedamos varias veces, dando a parar nuestro séptimo encuentro en tu cama.
Tú me gustabas mucho y yo te gustaba mucho. Desconocías mi riqueza y me quisiste. Muchas personas me habían traicionado haciéndome desconfiar de todo el mundo, pero tú, tú tenías algo que avivó mi interior.
Las semanas pasaron y extrañamente ya te amaba con toda mi alma. Solo éramos tú y yo. Siempre querías pagarlo todo, incluso cuando yo no te dejaba, cogías un berrinche, como los de Helena.
El tiempo pasó y me propusiste matrimonio en aquel viaje a Venecia, en aquella ciudad, debajo de la luna, en aquella barca mientras escuchábamos "You are always on my mind" de Elvis. desde aquel viejo radiocasete que habías tenido desde hacía ya años. Preciosa boda la que tuvimos. Tú estabas en el altar de aquel precioso parque esperándome y contemplándome como nunca antes lo habías echo. Mientras, yo, cruzaba aquella alfombra roja llena de pétalos con mi largo vestido blanco dando un efecto de levitación.
¿Sigues recordando nuestras mañanas? Aquellas mañanas ahogadas en agua. Los 2 nos sentábamos a contemplar aquella lluvia mientras bebíamos nuestro té, y simplemente éramos tú y yo, acurrucados como si no hubiera un mañana. Solo necesitaba tú compañía para ser feliz, no me importaban los demás. Yo te tenía a ti. Y me pregunto como todo pudo cambiar.
Sigo recordando la cara de tu familia al enterarse de que estaba embarazada. Sigo recordando tus ojos al ver por primera vez a Helena. Sigo recordando la primera vez que la cogiste en brazos. Sigo recordando las noches que pasábamos en vela para callar sus llantos. Sigo recordando todos esos viajes que hacíamos. Sigo recordando como te sentabas delante de la televisión sosteniendo el mando a distancia. Siempre pensé que ese nombre tenía doble significado. Siempre que te sentabas delante de la televisión parecías otra persona. Te sentabas para alejarte de la realidad y con el tiempo empezaste a hacerlo con más frecuencia. Sigo recordando todos esos momentos y quisiera darme cuenta que hice mal. Quizás todo empezó el primer día que te conocí o quizás todo empezó a cambiar por el final de nuestros años juntos.
Las discusiones no hicieron más que empeorar. Las teníamos con más frecuencia y con más frecuencia tú te sentabas delante de la televisión sosteniendo el mando a distancia.
No entiendo porque peleábamos, yo seguía amándote. ¿Aún me amabas?
Y simplemente éramos tú y yo y sigo sin saber, que hice para terminar siendo solo yo.